Ir al contenido principal

4 de Marzo del 2012

Todo iba bien, todo parecía seguir con total normalidad, era un embarazo como todos, incluso con buenos números y pintaba a que todo seguiría en orden. Ve tú a saber por qué, hijo, pero al parecer moviste tus manitos y las energías para que todo se adelantara, nos pillaste de sorpresa, te esperábamos, sí, cada día más ansiosos, pero aún quedaban unas cuantas semanas para que llegaras. No habíamos comprado tu coche, tus cosas para la pieza, ni siquiera tu primera ropa. Como verás son todas trivialidades que en nada empañaron la felicidad que nos diste cuando escuchamos tu voz por primera vez, que se oía suave, más despacio que en las películas, pero aún así parecía que tenías ganas de decirle a todos los doctores que estabas aquí, que eras un niño grande, con tus pulmones funcionando a toda máquina.
Fue en la mañana, tu papá despertó con esa prisa inconsciente de todos los días, medio despierto y tres cuartos dormido, tu mamá, en silencio, con esa energía y vigor con que suele despertarse, se levantó, sentí sus pasos, una puerta que se cerró, y empujada por unos 120 segundos se volvió a abrir. Yo estaba escondido en la cocina, como siempre, luchando contra los cuchillos de la casa, esos que tienen un filo enamorado de mis dedos y seguramente tirando un par de cucharas al basurero, y tratando de hacer desayuno. Tu mamá, a diferencia de otros días, sólo me dijo "Ven!", con una voz que tenía pinta de urgencia.
Así empezó la travesía, salimos de la casa, llegamos a una clínica, después a otra y después a una pieza semicircular, con luces tenues, silenciosa y llena de máquinas raras. Estaba todo bien, un par de contracciones y nada que no tuviera solución, al parecer mi pequeño Félix no quería esperar más tiempo, impaciente, igual que como estaban sus papis, estaba empezando a hurgar en su nido y encontró los botones para la salida de emergencia. Un par de días en la clínica, sin moverse, con un par de remedios y mucho cuidado, y tu mami se podría ir a la casa a seguir descansando y esperar a que al Félix le diera por apretar los botones de nuevo.
Y volvimos a la casa, fue larga la espera, estámos cansados, pero volvimos y dormimos como caracoles. Te diría que dormimos un par de días, pero no fue así, aunque seguramente el descanso fue equivalente.
No alcanzaron a pasar dos días, y tu mami se empezó a sentir rara, podían ser contracciones o tu cabecita aprentándole alguna parte, en fin, ya como expertos, derecho a la clínica, pensando que no era nada grave y que seguramente tendríamos que estar un par de días más allá.
Y llegaron los fuegos artificiales, pasaron como seis horas, que no se notaron, todos espectantes, tus abuelos, tus tías y tíos, tus primos, entre silencios eternos, entre risas nerviosas, sillones incómodos, y la felicidad de todos, contenida en el vientre de tu madre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Pegamento

F: Papá, por qué las cosas se rompen? W: (luego de guglear una explicación científica e intentar volverla simple pal cabroshego) Puede ser por muchas razones hijo, pero la principal es que no hay ningún pegamento tan fuerte que pueda hacer que alguna cosa no se rompa si se le aplica suficiente fuerza. F: Osea que así como la mamá y tú se rompieron, tú y yo también podríamos rompernos? W: ... F: YA SÉ PAPÁ! Te apuesto que yo puedo inventar ese pegamento, uno muy muy muy fuerte, y así nunca nos vamos a romper.

Leo

Mi hija de 7 años aún no sabe leer o escribir. No tiene ningún problema cognitivo, es sólo que su madre insiste en que aún no está preparada para aprender, y que debe esperar a que le enseñen en el colegio. Su madre me autorizó a enseñarle a leer en mi casa, pero Leonor no se atreve a contravenir sus reglas y me insiste en que "es que la mami dice q todavía no papi". Hoy estaba ordenando ropa, y pillé este dibujito metido en una almohada, medio escondido y bien doblado entre la funda y la almohada. En mi cabeza, mi pequeña de 7 años intenta dejarme un mensajito oculto, tranquilizándome para que me dé cuenta de que ya entiende el mundo de las letras, con una breve palabra que dice "L E O". Tal vez sea su nombre acortado o tal vez sea un aviso de su capacidad lectora. Se me aprieta el corazoncito con estas cosas, mi pequeña Leonor hace lo que puede para satisfacer a sus papis, le hace caso a mamá, y al mismo tiempo inventa artilugios para que papá se sienta igual de f...

Y fue hermoso, la felicidad con patas

Un pedacito de magia, sonrisas por kilos caras de baba y cosquillas en la guata. Fue raro porque no te vimos exactamente en el momento en que saliste de la guata de tu mami, pero te sentimos y cuando levantamos la mirada estabas ahí, todo morado (porque así nacen todos los bebés), con los ojos increíblemente abiertos. Es lo que más presente tenemos, y claro, no nos queda otra más que apelar a la memoria porque fue todo tan rápido y tu papi es tan torpe que no alcanzó a preparar la cámara para grabar. Pero eso es un detalle, en nuestra memoria tenías los ojos abiertos, bien abiertos, y te quedaste mirando a tu mamá, con cara de seriedad, casi como pensando "por qué me molestan, déjenme seguir durmiendo en la guata!!". Fue lindo, tu mami te abrazó, y yo abracé a tu mami, éramos sólo nosotros tres, todo el equipo de médicos y gente al rededor o estaban callados o mi memoria los bloqueó, me acuerdo que éramos sólo los tres, reconociéndonos, hablando telepáticamente, en otra pa...