Un poco de influencia, un poco de intuición. La primera vez que te vi aún no existías, fue el día en que tus ojos se cruzaron en los míos y se echó a andar un motorcito en alguna parte de mi cuerpo. Abrí la puerta de la paternidad.
Nada había en mi cabeza que tuviera una pizca de similitud con lo que significa ser papá. Mi imaginación no andaba ni cerca de lo que con el tiempo comprobé que implica tener un hijo. Simplemente no lo sabía, mis ideas sobre lo que es ser padre venían de lo que a mis ojos mis propios padres podrían sentir sobre mí. Su existencia vinculada a la mía para siempre, con incondicionalidad y responsabilidad, con aprender para siempre cómo se hace, con tantos niveles de sensaciones o sentimientos que a uno se le da vuelta toda convicción acerca de casi todo en la vida. Un montón de cosas y cosas, con tanta, pero tanta información!
Estaba lejos, muy muy lejos de dimensionar lo que significaba.
La primera vez que escuché Mariposa Tecknicolor seguramente no me di cuenta, pasó no más. Y de tanto repetirse mi cerebro ya podía tararearla, hasta canturrearla. Y es pegajosa así que se me guardó en la cabeza caratulada con una carita feliz.
Debo haber tenido 15 años cuando le puse atención por primera vez (a la letra de la canción), y la verdad, más allá de frases sueltas, no me quedó mucho. Pero esas frases sueltas tenían algo, un toque de algo que me resultaban muy llamativas.
La canción se empezó a guardar ya no sólo con la carita feliz, "el encantamiento de un amor", " sin una estúpida razón", cosas nuevas en mi vida, asociadas a cosas y temas que pasan en tu cabeza cuando tienes esa edad.
La canción me atrapó, y si me hubieran preguntado por mi canción favorita, habría dicho Mariposa.
Con el tiempo y ... -INSERTE AQUÍ UNA LARGA ENUMERACIÓN DE EXPERIENCIAS E HITOS TRASCENDENTALES QUE A UNO LE PODRÍAN OCURRIR DURANTE LA ADOLESCENCIA- ... la canción se extendió completa en mi cabeza. Fue una epifanía de esas instantáneas, de esas que ponen la piel de gallina y generan una reacción eléctrica en la nuca y por la espalda.
La canción tenía todo el sentido de la vida, efectivamente se podía caratular con una carita feliz, efectivamente era digna de ser mi canción favorita, y hasta el día de hoy funciona como una abstracción feliz y optimista (todo esto hablando desde la perspectiva de mi propia interpretación de la canción...capaz que hasta hoy no la he entendido bien). Algo pasó en mis primeros años de conciencia, entre un poco de influencia y un poco de intuición, que dibujó un código en el sistema de percepciones de mi cabeza y me dio la capacidad de reconocer, o al menos intuir, aquellas cosas que en algún momento de mi vida generarían epifanías instantáneas y satisfacciones extensas y consistentes.
Así pasó con Spinetta, The Cure, Nietzsche, el Ying Yang, Kafka, A.Korzybski, etc (este etcétera es largo, larguísimo!) y me salgo del paréntesis y lo repito, de verdad es muy largo!
Se repitió la misma fórmula, un magnetismo que me llevaba a canciones, libros, y otros que a veces no lograba entender ni googleándo. Muchas de esas cosas han tenido que esperar años para convertirse en explosiones eléctricas, pero en general llegan a mí con mensajes que me alertan de alguna u otra forma, y que con el tiempo he aprendido a percibir mejor.
En una escala ostensiblemente diferente, llegó a mi cabeza el código de la paternidad. Una pequeña voz le dijo a mi subconciente que era el momento y que tu madre era la otra mitad.
Saber que quería que vinieras, que dejaras de esperar en tu universo paraleleo y te incorporaras al nuestro, al que siempre has pertenecido, pero donde ninguno de nosotros lo sabía.
Has llenado de colores una casa llena de luz. Has creado un nuevo humor y nuevas risas. Le pusiste sueños a los sueños, patas a la felicidad. Eramos felices antes de que vinieras al mundo, y tú le pusiste otra dimensión a nuestro mundo feliz.
Por eso quisimos que vinieras al mundo, por eso preparamos tu nidito y lo cuidamos hasta que llegaste. Por eso es que estamos tan enamorados de tí. No teníamos idea de cómo sería, pero en el fondo lo sabíamos bien, y yo creo que tú también.
Nada había en mi cabeza que tuviera una pizca de similitud con lo que significa ser papá. Mi imaginación no andaba ni cerca de lo que con el tiempo comprobé que implica tener un hijo. Simplemente no lo sabía, mis ideas sobre lo que es ser padre venían de lo que a mis ojos mis propios padres podrían sentir sobre mí. Su existencia vinculada a la mía para siempre, con incondicionalidad y responsabilidad, con aprender para siempre cómo se hace, con tantos niveles de sensaciones o sentimientos que a uno se le da vuelta toda convicción acerca de casi todo en la vida. Un montón de cosas y cosas, con tanta, pero tanta información!
Estaba lejos, muy muy lejos de dimensionar lo que significaba.
La primera vez que escuché Mariposa Tecknicolor seguramente no me di cuenta, pasó no más. Y de tanto repetirse mi cerebro ya podía tararearla, hasta canturrearla. Y es pegajosa así que se me guardó en la cabeza caratulada con una carita feliz.
Debo haber tenido 15 años cuando le puse atención por primera vez (a la letra de la canción), y la verdad, más allá de frases sueltas, no me quedó mucho. Pero esas frases sueltas tenían algo, un toque de algo que me resultaban muy llamativas.
La canción se empezó a guardar ya no sólo con la carita feliz, "el encantamiento de un amor", " sin una estúpida razón", cosas nuevas en mi vida, asociadas a cosas y temas que pasan en tu cabeza cuando tienes esa edad.
La canción me atrapó, y si me hubieran preguntado por mi canción favorita, habría dicho Mariposa.
Con el tiempo y ... -INSERTE AQUÍ UNA LARGA ENUMERACIÓN DE EXPERIENCIAS E HITOS TRASCENDENTALES QUE A UNO LE PODRÍAN OCURRIR DURANTE LA ADOLESCENCIA- ... la canción se extendió completa en mi cabeza. Fue una epifanía de esas instantáneas, de esas que ponen la piel de gallina y generan una reacción eléctrica en la nuca y por la espalda.
La canción tenía todo el sentido de la vida, efectivamente se podía caratular con una carita feliz, efectivamente era digna de ser mi canción favorita, y hasta el día de hoy funciona como una abstracción feliz y optimista (todo esto hablando desde la perspectiva de mi propia interpretación de la canción...capaz que hasta hoy no la he entendido bien). Algo pasó en mis primeros años de conciencia, entre un poco de influencia y un poco de intuición, que dibujó un código en el sistema de percepciones de mi cabeza y me dio la capacidad de reconocer, o al menos intuir, aquellas cosas que en algún momento de mi vida generarían epifanías instantáneas y satisfacciones extensas y consistentes.
Así pasó con Spinetta, The Cure, Nietzsche, el Ying Yang, Kafka, A.Korzybski, etc (este etcétera es largo, larguísimo!) y me salgo del paréntesis y lo repito, de verdad es muy largo!
Se repitió la misma fórmula, un magnetismo que me llevaba a canciones, libros, y otros que a veces no lograba entender ni googleándo. Muchas de esas cosas han tenido que esperar años para convertirse en explosiones eléctricas, pero en general llegan a mí con mensajes que me alertan de alguna u otra forma, y que con el tiempo he aprendido a percibir mejor.
En una escala ostensiblemente diferente, llegó a mi cabeza el código de la paternidad. Una pequeña voz le dijo a mi subconciente que era el momento y que tu madre era la otra mitad.
Saber que quería que vinieras, que dejaras de esperar en tu universo paraleleo y te incorporaras al nuestro, al que siempre has pertenecido, pero donde ninguno de nosotros lo sabía.
Has llenado de colores una casa llena de luz. Has creado un nuevo humor y nuevas risas. Le pusiste sueños a los sueños, patas a la felicidad. Eramos felices antes de que vinieras al mundo, y tú le pusiste otra dimensión a nuestro mundo feliz.
Por eso quisimos que vinieras al mundo, por eso preparamos tu nidito y lo cuidamos hasta que llegaste. Por eso es que estamos tan enamorados de tí. No teníamos idea de cómo sería, pero en el fondo lo sabíamos bien, y yo creo que tú también.
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